Crecen las críticas a Japón por su decisión de volver a cazar ballenas

La CBI fue creada hace siete décadas para garantizar la preservación de las ballenas y evitar su caza indiscriminada en los océanos. Japón era miembro desde el 21 de abril de 1951.

Si bien hasta ahora había respetado formalmente la moratoria en la caza comercial de la ballena, acordada en 1982, distintas ONGs aseguran que realizaba una caza comercial encubierta, ya que lo hacía para fines presuntamente científicos, lo cual estaba habilitado.

La decisión de abandonar la CBI fue anunciada esta semana por el ministro portavoz del Gobierno de Japón, Yoshihide Suga, quien dijo que a partir de julio próximo los balleneros japoneses reanudarán sus actividades en sus aguas territoriales y en su zona económica exclusiva.

La retirada de Japón es el resultado de una serie de amenazas en ese sentido, y del poco éxito que ha tenido para convencer a otros integrantes con el fin de modificar la moratoria en la caza de ballenas y permitir una pesca regulada por la CBI.

En la reunión que tuvieron en septiembre pasado en Florianópolis (Brasil), los miembros de la CBI rechazaron por mayoría (41 votos en contra, 27 a favor y 2 abstenciones) la propuesta de Japón de crear un comité de caza sostenible, lo que finalmente llevó a Tokio a abandonar el foro.

Precisamente Brasil fue uno de los países que encabezaron las críticas internacionales contra Japón. El Gobierno brasileño lo instó a revisar la decisión tomada.

“Esa medida ignora la posición mayoritaria de los países y representa un gran retroceso en el escenario global”, aseguró el Ministerio de Medio Ambiente de Brasil en un comunicado. “Ya le manifestamos al Ministerio de Relaciones Exteriores y a la embajada de Japón en Brasil nuestra esperanza de que ese importante país pueda revisar su posición”.

Brasil alegó que los miembros de la CBI aún tienen que avanzar mucho para garantizar el éxito de las medidas para evitar la extinción de especies de ballenas amenazadas, y que para ello es necesaria la actuación integrada de todos sus integrantes.

“Brasil históricamente postula por la defensa de todas las formas de vida en los mares del planeta, principalmente de los cetáceos, que tienen muchas especies amenazadas de extinción”, afirmó el Ministerio.

Australia fue otro de los países que condenó el anuncio. El Gobierno se manifestó “extremadamente decepcionado” en un comunicado. “Su decisión de retirarse es lamentable y Australia insta a Japón a regresar a la comisión como una cuestión de prioridad”.

También Nueva Zelanda se expresó en duros términos. “Nos decepciona que abandone la comisión con la intención de retomar la caza comercial de ballenas dentro de su propia zona económica exclusiva”, dijo el vice primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Nueva Zelanda, Winston Peters.

“La caza de ballenas es una práctica obsoleta e innecesaria. Seguimos esperando que Japón eventualmente reconsidere su posición y que cese la caza de las mismas en aras de promover la protección de los ecosistemas oceánicos”, agregó.

El Reino Unido se sumó luego a las críticas. “Estamos extremadamente decepcionados de escuchar que Japón decidió retirarse de la Comisión Ballenera Internacional para retomar la caza comercial de ballenas. El Reino Unido se opone fuertemente a la caza comercial y continuará luchando por la protección y el bienestar de estos majestuosos mamíferos”, sostuvo Michael Gove, secretario de Medio Ambiente.

Como era de esperar, aún más condenatorios fueron los miembros de organizaciones abocadas a la conservación y a la protección de los animales. “Japón ahora se convierte en una nación ballenera pirata que mata a estos leviatanes del océano completamente fuera de los límites del derecho internacional”, dijo la presidenta de Humane Society International, Kitty Block.

Por su parte, Greenpeace sostuvo que “el Gobierno intenta hacer llegar este anuncio de forma discreta, a finales de año, lejos de los focos de los medios internacionales”. “La decisión de Japón está completamente desfasada con la comunidad internacional, e ignora la necesidad de proteger nuestros océanos y estas criaturas majestuosas”, afirmó Sam Annesley, responsable de la antena japonesa de Greenpeace.

La que se diferenció del resto fue la organización ecologista Sea Shepherd. Si bien se opone drásticamente a las prácticas pesqueras japonesas, consideró que el reciente anuncio es una oportunidad.

La ONG indicó en un comunicado que sin la oposición de Japón la CBI podrá aprobar la moción para establecer una reserva de ballenas en el Atlántico y conseguir acabar con la caza de cetáceos en el hemisferio sur. El organismo señaló que la campaña para proteger las ballenas en el Sur “pronto habrá acabado” y habrá que centrar la atención en el hemisferio norte, donde Japón se unirá a Islandia y Noruega como cazadores ilegales de ballenas.

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